Somos una joya, pero debemos aprender a sacarnos brillo

Comienza el año, estamos en medio del verano y las expectativas es que esta temporada tenga un crecimiento de turistas de entre un 5% a un 7% respecto al año anterior. Aunque las cifras oficiales no han sido cerradas, se espera que la cantidad de turistas extranjeros recibidos en Chile durante todo el 2025 superen los 6 millones, una cifra alrededor de un 20% superior al año anterior. A primera vista pareciera ser una cifra muy positiva, pero cuando comenzamos a revisar los detalles, aparecen algunos datos que son menos alentadores y mas bien preocupantes.

Cuando vemos las cifras entre enero y octubre del 2025, prácticamente la totalidad de ese 20% se explica por el incremento de turistas argentinos, los cuales crecieron un 54% con respecto al mismo período del año 2024, llegando a significar el 49% de la visitas a nuestro país. Lamentablemente este crecimiento no se explica por una estrategia coherente de desarrollo de la industria de turismo de nuestro país sino por un tipo de cambio conveniente estimulando el turismo de compras, significando visitas de corta estadía y que en su gran parte no utiliza toda la cadena de valor del sector.

En contraste, en el mismo período los visitantes de Norte América han caído un -3% y Europa ha subido solo un 4% (-16% con respecto al peak del 2019). Este desbalance trae consigo un impacto muy significativo en el valor promedio que entrega cada visitante a nuestra economía.

A modo de ejemplo, recientemente se han dado a conocer las cifras del turismo receptivo de España, donde muestra que durante el 2025 han recibido una cifra record de casi 100 millones de visitas las cuales generaron sobre 160 mil millones de dólares de ingresos, generando ingresos promedios sobre los 1.600 dólares por visita. Según datos de ONU Turismo, en promedio los ingresos para un país por la llegada de un turista extranjero son 1.211 dólares. Los datos cerrados del 2024 muestran que en el caso de Chile fueron 618 dólares, ubicándonos no solo muy por debajo del promedio mundial sino que también por debajo de nuestros vecinos en la región como Brasil (1.084), Colombia (1.273), Perú (1.129) o Argentina (751).

No hay dudas que tenemos el potencial para atraer turismo sostenible y de alto valor. El 2025 fuimos nuevamente reconocidos como el mejor destino de turismo aventura por los World Travel Awards, pero esto contrasta con una institucionalidad hasta ahora incoherente. Una muestra de esto es que los parques nacionales, principales activos de nuestro potencial, son administrados por Conaf que a su vez depende del ministerio de Agricultura, donde la normativa vigente no considera el turismo. Esto tiene muchas consecuencias negativas, como que existan días y horas de cierre que son inconsistentes con las necesidades del sector entre otros temas de importancia. Esto ya está cambiando, pronto debiese depender del ministerio de Medioambiente y la normativa incluirá el turismo como tema relevante. Pero esto debe venir a su vez acompañado de recursos y capacitación.

FEDETUR ha tenido un rol importante en articular conversaciones no solo con Conaf, sino también en otros temas relacionados a infraestructura. Como mencionaba su Presidenta Ejecutiva Mónica Zalaquett en entrevista con Emol, han creado espacios con el Consejo de Políticas de Infraestructura para que se considere las necesidades del sector, no solo basado en data histórica, sino que desde un punto de vista de los potenciales. Esto es clave no solo para potenciar nuestros destinos ya reconocidos mundialmente sino también diversificarlos.

Otra señal del poco entendimiento del potencial del sector e incoherencia institucional fue el anuncio del recorte del presupuesto de promoción internacional en un -30% para el 2026, cuyas consecuencias comenzaremos a ver recién en la temporada 2026-2027 debido a la anticipación de reservas, sobretodo de mercados lejanos. Esto nos pone una vez más en desventaja con respecto a nuestros vecinos, donde los 7 millones de dólares para el 2026 son muy inferiores a los de nuestros vecinos como Argentina (15 millones), Brasil (25 millones), Perú (20 millones) o Colombia (22 millones). Desde el mundo privado se han generado proyectos de muy buen nivel y comercialmente son acompañados de importante inversión para su propia promoción, la cual podría potenciarse de forma importante si fuese acompañado de una estrategia país más profunda.

Mirar hacia atrás nos debe servir para aprender, debemos tener una mirada de futuro que nos permita generar un contexto donde no se dependa principalmente de los esfuerzos de los privados sino que haya un estado proactivo y con estrategias coherentes, que permitan posicionar al turismo en la relevancia como sector económico a la par con su potencial.

Esperemos que estos tiempos de cambio permitan este desarrollo estratégico del sector, hay estudios que muestran que cada 9 nuevos turistas se genera un nuevo empleo formal y donde los jóvenes y mujeres tienen mucha relevancia. Por otro lado, el impacto de un turismo de calidad tiene un impacto fuerte en la imagen país.

Ya es momento que se tome acción, exista una coordinación real publico-privada y se gestione el turismo como un sector estratégico y relevante. Veamos si este año comenzamos a pasar de ser un diamante en bruto a una joya que realmente brille a nivel mundial y el turismo sea uno de los motores más relevantes de nuestro desarrollo sostenible.

Conversemos

Cuéntanos tu caso y te mostramos cómo Fairlight puede ayudarte.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *