En tiempos de IA, es crucial revisar lo esencial

Era media mañana de un día de febrero, me estaba tomando un café con un amigo a quien le estaba pidiendo consejos acerca de una idea de negocio. Mi intención era que me abriera el mundo de las posibilidades de la tecnología de hoy, de comenzar este emprendimiento nativo desde IA y full digital, mal que mal el ya llevaba dos emprendimientos tech muy exitosos, uno con un exit de portada de diarios y el otro ya dominando un nuevo mercado. Para mi sorpresa, una vez que terminé de explicarle los flujos del negocio, su respuesta fue “Lo que necesitas para partir es un excel y alguien que vaya alimentándolo de forma ordenada bajo las reglas que acabas de explicar”. Lo que me pasó fue que un par de segundos de decepción inicial se transformaron en una validación, casi como un efecto espejo, de lo que le transmito a los tomadores de decisiones de las empresas con que he estado trabajando: Antes de implementar herramientas digitales, hacerse la (no tan) simple pregunta de si la organización sabe lo que hace, por qué lo hace y como lo hace.

No cabe duda que la IA a dado pasos gigantes en el último tiempo, a un ritmo cada vez más vertiginoso y esa velocidad de desarrollo va acelerando de forma exponencial. Lo que hasta hace poco era impensado hoy se está haciendo cotidiano y posibilidades nunca antes imaginadas hoy parecen estar al alcance de todos. En este contexto, he visto muchas empresas con que he trabajado donde debido a esta realidad aparece un miedo de quedarse fuera de esta ola (el famoso FOMO) y comienzan a fijarse objetivos como “implementar herramientas digitales y de IA” antes de preguntarse el para que.

La tecnología hoy permite lograr cosas que hace solo meses eran impensadas en cuanto a eficiencia operacional, experiencia de cliente, control, etc… pero aún no reemplaza la alineación de los equipos, el criterio, las relaciones interpersonales y el foco. Lo anterior se debe construir con las personas desde una base fundamental que son el propósito, la visión y la misión de la empresa, lo que luego se debe traducir a procesos donde posteriormente se implementen herramientas digitales que los faciliten y logren eficiencias. Es posible que en el camino vayan encontrando oportunidades que desafíen los procesos actuales, lo que es muy bienvenido! pero es muy difícil identificar esas oportunidades si no hay una base de partida clara.

La invitación es a implementar herramientas que la tecnología hoy ofrece, pero no sin antes entender el para que. ¿Hoy tu empresa tiene claridad de lo que hace, por qué lo hace y cómo lo hace?

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